Con el título “Huracán Jova: desastre evitable”, la revista Avanzada pone en circulación una edición especial monotemática que recopila imágenes y las opiniones de distintos tomadores de decisiones, políticos, especialistas, académicos y testigos del desastre detonado el pasado mes en Colima.

Portada de la revista Avanzada, especial Huracán Jova: desastre evitable
Portada de la revista Avanzada, especial Huracán Jova: desastre evitable

En las opiniones publicadas en la citada revista se evidencian algunos de los temas que forman parte de los más importantes debates conceptuales y empíricos acerca del estudio de los desastres en la actualidad.

Por un lado se nota el discurso obsoleto, pero aún resistente, del punto de vista naturalista, enunciado por quienes culpan al fenómeno natural por causar el desastre. Con esas acusaciones parciales, pretenden eclipsar o al menos disimular, las deficiencias preventivas del sistema de Protección Civil, conformado por toda la sociedad civil, porque “la protección civil somos todos”.

Por otro lado, la revista expone la perspectiva construccionista, desde la cual algunos argumentamos que el desastre es resultado de un proceso histórico, social, político, económico y cultural, que hace vulnerable a nuestra sociedad, casi ante cualquier fenómeno natural. Desde esta perspectiva no existen los “desastres naturales”, porque en todos los desastres la sociedad está presente, por lo tanto los desastres son socialmente construidos. Sin embargo las causas sociales de los desastres son políticamente un suicidio, o al menos un tabú y por ello se les procura omitir de la escena de la opinión pública.

Algunas de las razones del desastre que se pretenden ocultar son: la mala planeación que permite obras públicas y asentamientos irregulares en zonas de riesgo; la falta de mantenimiento en algunos de los puentes, lo que propicia el colapso; las amplias franjas de población que se encuentran ubicadas en lugares expuestos a los efectos e impactos de fenómenos extremos; el mínimo aseguramiento de la producción de los diversos sectores y las inequidades del sistema capitalista para mejorar las condiciones de vida y seguridad de los grupos vulnerables; entre otros factores.

Observando trabajar
Observando trabajar

En suma, al acusar solamente al huracán Jova, se procuran ocultar las razones de fondo que originaron el desastre. Y si se reflexiona un poco, se notará que todas las razones expuestas tienen antecedentes, son sociales, están documentadas y han sido denunciadas al menos una vez, a través de los medios locales de comunicación. Por lo tanto no es cierto que se ignoraban las condiciones en que se encontraban los ríos, puentes, drenajes y asentamientos humanos vulnerables.

Pero en estos casos de desastre hace falta más que lo dictado en los libros acerca del proceso de producción periodística. En un desastre como el actual, la diferencia la hacen los periodistas y los comunicadores que indagan en los antecedentes históricos. Los que consultan periódicos resguardados en las hemerotecas y buscan evidencias documentales de denuncias públicas expresadas por los individuos o grupos sociales, cuando expresaron las injusticias que producen y reproducen sus condiciones de pobreza y marginación, o cuando narraron las irregularidades, legalizadas, que ahora propiciaron el desastre.

El periodista de desastres puede desconocer las características físicas del fenómeno natural, porque para eso hay especialistas en describirlas. Pero el periodista no debe ignorar las características de la sociedad en donde vive, ni las condiciones que construyen un desastre. Los periodistas debemos investigar los desastres porque cambian la cotidianidad de nuestra comunidad, alteran las dinámicas económicas, modifican las tasas de mortalidad, tensan las relaciones sociopolíticas y exhiben las deficiencias de nuestras sociedades. Aunque a veces también se presenta la solidaridad hacia el desamparado y nos devuelve la esperanza en un mejor futuro.

En esta edición de Avanzada, se atestigua que quienes eran pobres ahora han quedado en la miseria. Pero además están expuestos a otros fenómenos climáticos y viven con la incertidumbre de abandonar sus pocas pertenencias y emigrar, o reconstruir en la misma zona de riesgo.

Por ello creo que los periodistas debemos hacer más que informar el desastre como un evento, acotado, delimitado, único e irrepetible. Creo que a los profesionales de la comunicación nos corresponde establecer un canal permanente para el diálogo entre la sociedad en crisis, las autoridades y los tomadores de decisiones, que si no se perciben responsables del desastre, deben asumirse como responsables del futuro de esos grupos. Porque de lo contrario, esas familias damnificadas serán invisibles para la sociedad, como lo eran antes de convertirse en noticia, y finalmente desaparecerán ante la indiferencia social.

También nosotros, los periodistas, debemos prevenir que la voz demandante de esos sectores más vulnerables de nuestra sociedad permanezca en las páginas y en las ondas sonoras por mucho tiempo para no olvidar. Estas generaciones de periodistas tienen el antecedente del sismo del 21 de enero del 2003 y ahora del huracán Jova, para notar la importancia de informar acerca de los riesgos locales, difundir las demandas sociales de mejores acciones de gestión de riesgos y prevención de desastres, pues la “protección civil somos todos” porque los desastres nos afectan a todos.

Por ello es importante este número de la revista Avanzada, porque atestigua que este desastre es multidimensional, multifactorial, tiene antecedentes históricos y sociopolíticos. Ahora debemos hacer lo posible para reducir la reproducción de las condiciones que propiciaron el desastre actual, pues solamente así mejoraremos como sociedad y será posible evitar futuros desastres.

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: https://raypadilla.wordpress.com/

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