Prevención desde la óptica económica

En el Seminario Internacional: Transferencia de Riesgos Catastróficos y Prevención de Desastres, realizado los días 23 y 24 de junio, entre la Segob, el Sinaproc, Cenapred y la Fundación Mapfre, el economista del Banco Mundial, Alejandro de la Fuente, expuso la conferencia magistral titulada “Peligros Naturales, Desastres No Naturales, la economía de la prevención efectiva”, con base en los resultados expuestos en la publicación Amenazas naturales, desastres NO naturales, la economía de la prevención efectiva (1).

En su participación, el economista expuso algunos de los conceptos asociados con la prevención, como: amenaza, exposición, vulnerabilidad y desastre. Por amenaza definió cualquier ciclón, sismo, inundación, sequía, etc., que atente con la estabilidad de una comunidad. Por exposición, el vivir o estar en zonas con propensión hacia algún tipo de riesgo de origen natural o antrópico. Distinguió cuatro tipos de vulnerabilidades: social, política, económica e institucional. Y describió que los desastres tienen efectos en la pobreza, el desarrollo humano, las finanzas y el Producto Interno Bruto.

En pleno centro del históricamente turístico Cuyutlán, Colima, es evidente la falta de prevención y el riesgo por colapso de fincas dañadas hace ocho años, durante el sismo del 21 de enero del año 2003. Estas construcciones ahuyentan al turismo que prefiere los lugares seguros para pasear con sus familias.
En pleno centro del históricamente turístico Cuyutlán, Colima, es evidente la falta de prevención y el riesgo por colapso de fincas dañadas hace ocho años, durante el sismo del 21 de enero del año 2003. Estas construcciones ahuyentan al turismo que prefiere los lugares seguros para pasear con sus familias.

Según una gráfica de su presentación, la prevención es un proceso que debe realizarse cuando se identifique una amenaza, cierta exposición y algún tipo de vulnerabilidad. La prevención puede ser promovida por los gobiernos o los individuos. Por parte del gobierno con leyes justas y regulaciones adecuadas. Así como reforzamiento y mantenimiento de la infraestructura y los edificios públicos en zonas urbanas. En cambio, los particulares deben fortalecer la prevención principalmente informando o promoviendo sus beneficios entre la comunidad, planeando incentivos y proyectos de mejoramiento de la infraestructura pública y la privada.

El experto señaló que realizar una correcta prevención es redituable en términos sociales y económicos, pero sobre todo es un valor social pues “evita la pérdida (irrecuperable) de vidas humanas por desastres” (2). Y ejemplificó con las estadísticas de muertos por desastres en Haití, República Dominicana y Cuba durante los años 2002 y el 2008, donde evidentemente Haití ha registrado mayores pérdidas humanas en comparación con Cuba, porque cuenta con mejores medidas preventivas.

Sin embargo en muchos países, como México, se gastan más recursos públicos después de un desastre que antes. Lo ideal, según el especialista, sería equilibrar el gasto en recuperación y reconstrucción con las inversiones en prevención y preparación.

El economista Alejandro de la Fuente expuso que informar es una estrategia eficiente para alentar la prevención, esto es, generar datos relevantes para la sociedad en riesgo y diseminar el conocimiento existente. Sin embargo, eso ocurre muy poco. Enfatizó que cuando la información exista debe hacerse pública y accesible, aunque reconoció que las instituciones argumentan “razones de seguridad, comerciales y de privacidad”, lo cual perjudica la trasparencia informativa. Precisó que los “mapas de riesgo deben ser accesibles (y requeridos) para constructores privados y gobiernos locales (y las valuaciones de propiedad deben tener el riesgo integrado)”. Pero además, la “población debe saber a qué riesgos se encuentra expuesta para valorar la gestión de las autoridades locales en materia de riesgo”.

Otras opciones para mejorar la prevención son: remover “distorsiones en mercados de renta, propiedad y construcción, y [alentar] la prevención entre los grupos más desfavorecidos mediante intervenciones selectivas (reubicación, mejor transporte y servicios). También gastar “más y mejor en infraestructura (social y ambiental) y servicios públicos” y promover “instituciones que faciliten la rendición de cuentas de los gobernantes hacia la población”.

Según el economista, los datos del Banco Mundial les permiten pronosticar que la exposición a las amenazas aumentará en los próximos años. Y el gobierno mexicano debiera considerar la prevención como una prioridad. México es altamente propenso a las amenazas naturales “el costo de los desastres ocurridos entre 1998-2007 superó en mucho los desembolsos para hacerles frente”.

Entre el año 2000 y el 2005, el Banco Mundial notó que en México se presentaron tres efectos sociales distintos:

Contracíclico, porque “la pobreza aumentó entre l.5-3.7% en municipios afectados por desastres, siendo las inundaciones y las sequías los eventos que mayores afectaciones tuvieron en la pobreza”.

De gran magnitud: “los municipios afectados por desastres […], perdieron el equivalente a 2 años de ganancias en materia de desarrollo humano durante el mismo periodo”.

Persistentes: “los niños de primaria en áreas rurales del centro del país que fueron sacados de la escuela durante sequías entre 1998 y 2000 tenían un 11% menos de probabilidades de continuar sus estudios el siguiente semestre, comparado con los niños que permanecieron en la escuela”.

Además, el Banco Mundial observó que “los políticos brindan más apoyos tras los desastres durante los periodos electorales (y los votantes los recompensan)”.

Como podemos leer, la prevención no es asunto exclusivo de los políticos, aunque ellos son quienes tienen la mayor responsabilidad en las gestiones. Pero es deseable que la sociedad se involucre y pierda el miedo y la vergüenza de solicitar mejores condiciones de vida bajo un plan preventivo de desarrollo social, urbanístico y económico. La prevención es una estrategia para fortalecer el desarrollo sustentable de nuestras comunidades asentadas en zonas de riesgos.

Referencias:

(1) http://www.gfdrr.org/gfdrr/NHUD-home

(2) http://www2.cenapred.unam.mx/seminarioCENAPRED-MAPFRE/documentos/ponencias/mesa1/AMENAZAS%20NATURALES%20DESASTRES%20NO%20NATURALES,%20Alejandro%20de%20la%20Fuente,%2021Junio2011.pdf

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: https://raypadilla.wordpress.com/

Contacto: raypadillalozoya@hotmail.com y raypadillalozoya@gmail.com

2 comentarios en “Prevención desde la óptica económica

    1. Hola querida Mirtea, te agradezco tu comentario.
      Empecemos por prevenir posibles riesgos en nuestra casa y entorno cotidiano, porque nuestras autoridades tardarán muchos años en prevenirnos adecuadamente. Y eso podría costarnos más que dinero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s