Creencias superan consulta del Atlas Nacional de Riesgos

El 27 de abril de 2011 el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, divulgó los resultados de dos encuestas: “una sobre la percepción pública de la ciencia y la tecnología (Conacyt/INEGI, 2009), y otra sobre hábitos, prácticas y consumo culturales (Conaculta, 2010)” (1) En ambas encuestas, según el ex rector se: “muestran contundentemente el fracaso de nuestras políticas públicas si es que pueden así llamarse en materia de ciencia y de cultura: ni la una ni la otra tocan la vida de la mayoría de los mexicanos” (Ibid)

Casi nunca estoy de acuerdo con los resultados de las encuestas, porque siempre reflejan muy parcialmente una realidad. Pero las conclusiones de tan distinguido académico me hicieron recordar que para un científico no es tarea fácil cambiar una creencia, a pesar de los resultados de años de trabajo teórico y empírico.

Y si nuestra ciencia es poca, según las encuestas, los mexicanos somos riquísimos en creencias. Algunas incluso están registradas en documentos y otras sobreviven en la tradición oral como conocimiento popular, es decir, saber ancestral.

A propósito de creencias y como ya entramos oficialmente en la temporada de huracanes 2011, les compartiré una curiosa información que me encontré hace unos años en la prensa colimense, la nota dice así:

“La revista Die Natur, refiere una muy interesante observación hecha recientemente por Mr. Emmering a propósito de la abeja barómetro. Según parece, las abejas predicen de una manera absolutamente cierta la proximidad de las tormentas.

Dice Mr. Emmering que las abejas más inofensivas se vuelven de tal modo irritables antes de una tormenta que atacan furiosamente cuanto se les pone por delante.

Numerosos experimentos demuestran que no se equivocan nunca. Así, este sabio cita una larga sucesión de casos en que las circunstancias atmosféricas no anunciaban tormenta, mientras que las abejas la predecían infaliblemente. Cuando se irritan, la tormenta llega siempre.

Otras veces, los barómetros indican revoluciones atmosféricas que no se realizan si el humor de las abejas es pacífico. ¡Qué modo de progresar! ¡El observatorio sustituido por la colmena!” (2)

¿Cree usted lector en las abejas barómetro? Porque si no, también me contaron que existe la creencia de que los nidos de las aves conocidas como calandrias anuncian cómo será el temporal de lluvias.

Hace unos días mi hermano acudió a un evento municipal y entre el público asistente un adulto mayor solicitó el micrófono y señaló que había necesidades urgentes para evitar las inundaciones en esa comunidad. Y aseguró que este año el temporal de lluvias traería fuertes tormentas y grandes destrozos, porque según él así lo avisan los nidos de las calandrias, cuando están colgando de los árboles más abajo que de costumbre y entre las ramas.

Nido de calandria ubicado rumbo a Tecomán. (Foto: Ray)
Nido de calandria ubicado rumbo a Tecomán. (Foto: Ray Padilla)

Según parece, las calandrias saben prevenir la integridad de sus nidos ante las inclemencias del clima, pues si los esconden entre las ramas de los árboles y los colocan más abajo, eso podría mejorar su protección y asegurar el éxito.

En una simple búsqueda en Internet, encontré que en Argentina a las calandrias se les adjudican más comportamientos asociados con el clima, por ejemplo: “Respecto del clima, se dice que si saltan en distintas direcciones, cantando, anuncian cambios de tiempo o lluvias; si sacuden las alas habrá viento; en parte del oeste sostienen que cuando durante el invierno imitan el canto de las aves, están llamando al viento zonda, y en el noroeste se dice que en general su canto en esa época del año atrae el frío” (3)

Si usted no cree en las abejas barómetro ni en los avisos de las calandrias, el pronóstico del coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN), Adrián Vázquez, para esta temporada es que: “el número de huracanes durante la temporada ciclónica del 2011 se duplicará en el Pacífico, con las máximas categorías en la fuerza del viento” (4) según lo declaró en la Cumbre del Cambio Climático en Cancún. Y posteriormente en el boletín oficial del SMN, el citado funcionario divulgó que: “se espera que en el Pacífico la actividad ciclónica tenga un promedio de 17 ciclones con nombre, de los cuales 7 podrían alcanzar la intensidad de tormenta tropical, 6 la de huracanes moderados y 4 la de intensos” (5)

En el mismo boletín del SMN, Laura Gurza Jaidar, Coordinadora General del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) “llamó a la población a no habitar zonas consideradas de riesgo como barrancas, laderas, cauces de ríos, áreas inundables, lagos, lagunas, entre otras que están ubicadas en el Atlas de Riesgos Nacional, en el cual se destaca la vulnerabilidad de las entidades costeras, así como Monterrey, San Luis Potosí, Coahuila, entre otras” (Ibid)

La pregunta es ¿cómo hacemos el pueblo para conocer el Atlas Nacional de Riesgos si lo tienen sólo unos cuantos privilegiados y si el INEGI dice que en México solamente “38.9 millones de personas usan una computadora y 32.8 millones utilizan Internet? (6) ¿Y si los pocos que intentamos consultar el atlas por Internet, al dar click nos encontramos con una ventanita de error? (7)

Error al intentar acceder a los mapas, por: http://www.cenapred.unam.mx/es/Atlas/
Error al intentar acceder a los mapas, por: http://www.cenapred.unam.mx/es/Atlas/

Por razones como estas la ciencia y la tecnología compiten con las creencias. Antes creía que la ciencia, la tecnología y la cultura no están al servicio de todo el pueblo, como debieran. Pero lo confirma el ex rector Juan Ramón de la Fuente cuando asegura que: “ni la una ni la otra tocan la vida de la mayoría de los mexicanos”. Por consecuencia de ese fracaso e ineficiencia, aquí en México para mucha población es más sencillo pasarle cerca a las abejas y percibir su humor u observar la ubicación de los nidos de las calandrias, más que indagar o consultar el Atlas Nacional de Riesgos.

A muy pocos nos interesa el conocimiento tradicional que tanto ha devastado la “modernidad” y por nuestra culpa, también millones de abejas desaparecen cada día. ¿Qué nos quedará?

Referencias:

(1) Véase: (http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/52542.html)

(2) Periódico Oficial el Estado de Colima (23 de diciembre de 1887) No. 51, tomo XXI, 223.

(3) Véase: http://www.oni.escuelas.edu.ar/2003/LA_PAMPA/362/Calandria.htm#Ficha%20Antropol%F3gica

(4) En: www.prensa-latina.cu

(5) Véase: (http://smn.cna.gob.mx/noticias/2011/Comunicado062-11.pdf).

(6) Véase: http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/comunicados/modutih10.asp

(7) Véase: http://atl.cenapred.unam.mx/metadataexplorer/index.html

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: https://raypadilla.wordpress.com/

 

Contacto: raypadillalozoya@hotmail.com y raypadillalozoya@gmail.com

 

 

 

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