Costos de las catástrofes internacionales del año 2010

Recibo cada año por correo diversas publicaciones con investigaciones cuantitativas que exponen el recuento de los daños producidos por diversos desastres. Casi puedo asegurar que ninguno de esos desastres inició en el año que se analiza, porque seguramente esos desastres comenzaron desde que hace muchos años se asentaron poblaciones en la zona de riesgo, expuesta al tipo de amenaza que detonó el desastre. Es decir, el desastre es el resultado de un proceso diacrónico de inadaptación, reproducción de vulnerabilidades, falta de capacidades de respuesta, negligencia política y hasta factores culturales. Pero esas recopilaciones cuantitativas son interesantes porque muestran tendencias internacionales, seguramente convenientes para algún propósito particular, pero con información que puede hacernos reflexionar un poco qué ocurre en el mundo de los desastres. Por ello y porque los considero de interés público, me tomé la libertad de extraer algunos fragmentos de la recientemente publicación de la reaseguradora Swiss Re, llamada Sigma, de febrero de 2011.

Según Sigma las catástrofes naturales y antropógenas ocurridas en el año 2010 causaron 304.000 víctimas mortales y costaron 43.000 millones de dólares. “Se produjeron 304 eventos catastróficos, de los cuales 167 fueron provocados por fuerzas naturales y 137 por el hombre. […]De las casi 304.000 víctimas de eventos catastróficos en 2010, más de 222.000 fallecieron en el devastador terremoto que asoló Haití en enero. La ola de calor y los incendios forestales que afectaron a Rusia en verano se cobraron casi 56.000 víctimas debido a la combinación del humo y las elevadas temperaturas que alcanzaron niveles récord.”

Y en términos generales, estas 304 catástrofes le costaron a la sociedad aproximadamente 218.000 millones de dólares “frente a los 68.000 millones de dólares de 2009. Asia sufrió los mayores daños económicos, que se cifraron en unos 75.000 millones de dólares. […] Los daños por terremotos representaron casi un tercio de la totalidad de los daños asegurados en 2010. El terremoto en Chile tuvo un costo de 8.000 millones de dólares para la industria reaseguradora y se cobró 562 vidas, mientras que el terremoto en Nueva Zelanda costó a las aseguradoras 4.000 millones de dólares, pero no causó ninguna víctima mortal. La tormenta invernal Xynthia en el noroeste de Europa provocó daños asegurados equivalentes a 2.800 millones de dólares y 64 víctimas mortales. Entre otros eventos importantes se encuentran una gran tormenta en EE.UU., que ocasionó daños asegurados por más de 2.000 millones de dólares, y las inundaciones en Australia, responsables de siniestros por aproximadamente 2.000 millones de dólares en 2010.

"El terremoto en Chile tuvo un costo de 8.000 millones de dólares para la industria reaseguradora y se cobró 562 vidas": Sigma, 2011.
"El terremoto en Chile tuvo un costo de 8.000 millones de dólares para la industria reaseguradora y se cobró 562 vidas": Sigma, 2011.

Sigma considera que “el número de víctimas mortales y los montos de los daños asegurados van en aumento debido a que el crecimiento de la población y la mayor densidad de ésta, sobre todo en zonas urbanas, exponen a cada vez más personas a un mismo y único terremoto. Muchas de las áreas urbanas de crecimiento rápido y con alta densidad de población se encuentran en zonas de actividad sísmica. Por ello, la probabilidad de que se produzcan terremotos con un elevado número de víctimas mortales aumenta continuamente, si bien la amenaza sísmica se mantiene constante”.

Y para mitigar los impactos, Sigma opina que: “Los estándares para la construcción perfeccionados y respetados estrictamente, junto con una buena infraestructura y medidas eficientes de apoyo en caso de desastres han ayudado a mitigar las consecuencias de los terremotos”.

En términos generales, Sigma señala que: “2010 fue un año de fenómenos meteorológicos extremos, tales como inundaciones a una escala sin precedentes –en cuanto al territorio afectado y los daños sufridos– y terremotos devastadores que pueden contarse entre los más mortíferos, costosos y severos de la historia”. Y recomienda que: “La prevención, mitigación y reducción de riesgos a través de medidas tales como el mapeo de riesgos o los códigos exhaustivos para la construcción son los pasos más importantes para afrontar catástrofes. Sin embargo, no todos los riesgos pueden evitarse, por lo que la preparación para hacer frente a los aspectos financieros de los riesgos constituye un elemento clave en cualquier región o país propenso a las catástrofes”.

En resumen, si nadie está exento de sufrir un desastre, lo mejor es prevenir y asegurarse.

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: https://raypadilla.wordpress.com/

Contacto: raypadillalozoya@hotmail.com y raypadillalozoya@gmail.com

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