De las desigualdades a las ilusiones: Anthony Oliver-Smith en Colima

Invitado por la Universidad de Colima, el doctor antropólogo Anthony Oliver-Smith impartió la conferencia “El estudio antropológico de los desastres en los últimos 15 años”. A continuación retomo sólo algunos fragmentos para reflexionar este importante evento académico.

Oliver-Smith precisó que este tema del “estudio antropológico de los desastres” lo ha investigado desde hace 40 años, en diferentes contextos geográficos, pero principalmente en América Latina. De esa larga experiencia han surgido tres publicaciones que me parecen fundamentales para la línea de investigación: The Martyred City: Death and Rebirth in the Andes (1986) y en colaboración con la también antropóloga Susanna M. Hoffman: The Angry Earth: Disaster in Anthropological Perspective (1999) y Catastrophe & Culture: The Anthropology of Disaster (2002). Los dos últimos libros están disponibles para consulta en la Biblioteca de Ciencias Básicas de la Universidad de Colima.

Durante su exposición Oliver-Smith se refirió a algunos artículos que me parece han sido paradigmáticos, por ejemplo “Post disaster consensus and conflict in a traditional society: the 1970 avalanche of Yungay, Peru” (1979); “Peru`s five hundred year earthquake: vulnerability in historical context” (1994); y “Anthropological research on hazards and disasters” (1996).

Todos los trabajos de Oliver-Smith debieran ser parte del acervo bibliográfico de las instituciones donde se estudian las amenazas, los riesgos y desastres crónicos regionales, pues resultan indispensables para comprender el marco teórico-práctico vinculado con múltiples casos y objetos de estudio.

Como otros antropólogos pioneros que estudiaron desastres, como Firth, Spillius o Schneider, Oliver-Smith también llegó al tema por coincidencia, pues según dijo investigaba antropología económica cuando se presentó un desastre en la zona que pretendía indagar para su tesis doctoral. Este imprevisto y la decisión de estudiar el desastre le permitió en un par de semanas hacerse de la poca literatura que entonces había con relación a los desastres en América Latina “o siquiera en el mundo no industrializado”, puntualizó, “entonces tenía tiempo de sobra en dos semanas [de búsqueda], pues casi no había nada”.

Oliver-Smith tiene la experiencia para abordar el campo de la investigación antropológica de desastres, con una visión de conjunto que le permite distinguir los grandes bloques teóricos en América latina, como la economía política y el análisis de la vulnerabilidad, la percepción del riesgo y las mezclas de metodologías en las ciencias sociales.

Y quienes apenas incursionamos en estos temas encontramos que en 40 años se han presentado múltiples cambios notables en la disciplina: 1) la cantidad de investigaciones antropológicas relacionadas con cualquier tipo de amenazas, riesgos y desastres ha aumentado increíblemente, sobre todo en su difusión en múltiples revistas especializadas, particularmente por medio del formato electrónico, 2) se han particularizado algunas temáticas y magnificado otras, sobre todo por la presencia de desastres de escala internacional, como los detonados por los sismos de 1985 en México, los huracanes Katrina y Stan; y también fenómenos mundiales como el calentamiento global y el cambio climático, el Niño y la Niña 3) han incrementado las vulnerabilidades y la exposición a algunas amenazas 4) incluso las condiciones para hacer trabajo de campo etnográfico en México ya implican riesgos para el trabajo y la vida del investigador, y por lo menos producen cambios de tema o zona de investigación, sobre todo en comunidades violentas rurales y serranas. Este escenario de violencia organizada condiciona en nuestros días el trabajo etnográfico del antropólogo, sobre todo cuando como señala Oliver-Smith “la investigación antropológica con el método etnográfico debe hacerse en un proceso sin cortes” y de larga estancia en la zona a estudiar.

Algunas de las conclusiones de Oliver-Smith en su primer conferencia son bastante provocativas para la reflexión sociopolítica y académica. Por ejemplo, Oliver-Smith señala que tras los desastres “Se vuelve a reconstruir en las mismas condiciones que crearon el desastre”. Es decir, que con las láminas de cartón o asbesto y las despensas que suelen entregar los políticos y el personal de Protección Civil a los damnificados, poco se reducen las condiciones vulnerables “base”, como la miseria y marginación, los servicios públicos deficientes, la exposición a la ciertas amenazas extremas y poco se contribuye en mejorar las características resilientes y las capacidades de respuesta y recuperación social.

También advierte Oliver-Smith que “con el cambio climático, en ciertos contextos vamos a perder servicios del ecosistema, como la tierra, el agua y el aire, y aumentarán los desastres climáticos” Es decir, que con el cambio climático se perderá la tierra por tala, quemas, derrumbes e inundaciones; el agua se contaminará y el aire pude volverse nocivo para la salud y la vida del medio ambiente.

Resume que “el cambio climático, como resultado de varios cambios en la atmósfera, en los regímenes pluviales, en las temperaturas, se puede hablar en términos objetivos, pero con seguridad esos cambios van a ser experimentados a nivel local como desastres”. Propone estudiar los recientes desastres como modelos para ver los problemas que vamos a ver en el futuro por el cambio climático.

Considera que: “tenemos que enfocarnos en la reducción de la vulnerabilidad y riesgo y en la mitigación, pero también en la reconstrucción, reubicación y reasentamiento”.

Plantea que debemos cuestionar “¿cómo vamos de una ecología política de los desastres que identifica la causalidad en los elementos sistémicos de una sociedad a poder tomar acción significativa en los mismos sistemas atrincherados. [Es decir] cuánto nos permite hacer la sociedad en la reducción de riesgos y qué tolerancia tiene la sociedad para hacer los cambios necesarios”. Oliver-Smith, como algunos sociólogos, considera que nos resistimos fuertemente a algunos de los cambios más urgentes.

Oliver-Smith considera que el “cambio climático puede crear un imperativo político para efectuar las reformas socioeconómicas, para disminuir la pobreza y la vulnerabilidad endémica en el mundo. Esto es una declaración política muy fuerte, la tomo muy en serio” y es que con resistencia e incluso acuerdos improvisados, deberán realizarse cambios para invertir o equilibrar el modelo actual que es reactivo, por el preventivo. Tan sólo en términos monetarios el gobierno mexicano gasta hasta 7,000 millones de pesos en reconstrucción y 500 millones en Protección Civil y prevención en todo el país.

A mi parecer, la conclusión de Oliver-Smith más perturbadora es que: “está claro que no podemos seguir viviendo en una forma sostenible con el medio ambiente si no vivimos en una relación más justa con nuestros vecinos, porque los daños ecológicos están socialmente arraigados. Y si no resolvemos el problema social no tenemos chance de resolver el problema ecológico. Y al respecto coincide con su amigo Marcus Oxley en que: “las estrategias de adaptación y mitigación son sólo ilusiones si las desigualdades y desequilibrios sociales no son disminuidas durante el proceso.”

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos.

Urgencias: raypadillalozoya@gmail.com y raypadillalozoya@me.com

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