Voceadores de huracanes

Con relación a los desastres, en Colima, se recuerdan por intensos los sismos de 1941, 1985, 1995 y 2003, pero pocas veces se reflexiona qué relaciones existen entre ellos, rara vez se comparan sus características, zonas de afectación, causas de los daños, respuestas civiles y gubernamentales, estrategias de adaptación, reconstrucción y factores de resiliencia. Por lo tanto se ignoran muchos elementos de los procesos de cambio en cada suceso y entre uno y otro, pero sobre todo se carece de una visión de conjunto o perspectiva histórica de larga duración con relación a la sociedad y los sismos en la historia de Colima. Desafortunadamente esas carencias reducen las formas de entender la historia de Colima y omiten conocimiento que fortalecería las estrategias de prevención y atención a desastres.

La miopía histórica no es exclusiva de México, también en Estados Unidos de Norteamérica, la supuesta nación más poderosa del mundo, hay pocas referencias a la historia asociada a los fenómenos naturales y a los desastres. Esto se hace evidente en los medios de comunicación actuales y las recientes noticias con relación a los huracanes. Mientras miraba un noticiario televisivo acerca de los daños del Huracán Ike, noté que la información difundida precisaba la trayectoria del meteoro, sus características físicas, el número de evacuados y los 24 muertos registrados en nueve estados, hasta el lunes 15 de septiembre. También se aludía al toque de queda decretado por el alcalde de Houston, las acciones del gobernador de Texas, Rick Perry y de la senadora Kay Bailey Hutchison. Se voceaban las noticias, más que realmente informar. Y digo vocear, porque se anuncian con morbo los daños y se eliminan los “por qué” que permiten entender las causalidades. Además se omiten las experiencias con otros huracanes similares, se olvidan las zonas de daños recurrentes, se descartan las estrategias socialmente construidas y en muy contadas ocasiones, se escucha la voz de algún sobreviviente, quien cuenta un fragmento de su conmovedora anécdota.

En los noticiarios no se recuerdan las experiencias a partir de los huracanes registrados en el mes de septiembre en la historia de Texas, Mississippi y Louisiana. Aunque hablar de huracanes en el mes de septiembre no determina sus características, sólo mencionaré dos casos ocurridos en septiembre para restringir los antecedentes. En Houston, específicamente en la Isla de Galveston, la tarde del sábado 8 de septiembre de 1900 entró un huracán categoría 4 en la escala Saffir-Simpson. La fuerza de los vientos, las inundaciones, pero sobre todo la falta de prevención, combinadas con las frágiles viviendas, causaron la muerte de entre 8 y 12 mil personas, la mayoría ahogadas por el incremento en la marea. Incluso Tomas Alba Edison registró las desoladoras imágenes de la gente y de las destruidas casas de madera.

El 17 de agosto de 1969, el Huracán Camille llegó a Mississippi y Louisiana con categoría 4. Las condiciones geográficas generaron inundaciones, pero los asentamientos en zonas de riesgo propiciaron que las corrientes de agua arrastraran y mataran a 143 personas. Los vientos superiores a 246 kilómetros por hora levantaron los techos, derribaron las bardas de las viviendas y destruyeron por completo las casas y edificios de todo tipo. Cayeron 76 centímetros cúbicos de lluvia en seis horas y la marea se elevó más de ocho metros del nivel promedio.

Creo que el Huracán Ike, a pesar de la alarma mediática, causó menos daños de los pronosticados por la televisión. 24 muertos equivalen a veinticuatro tragedias familiares, que en su conjunto son un fracaso más en prevención, para un país como los Estados Unidos de Norteamérica que procura con miles de millones de dólares la seguridad de sus ciudadanos. Incluso habrá quienes digan que los daños generales reflejan un gran avance en términos de prevención y posiblemente de respuesta a la emergencia. Pero con un enfoque histórico y énfasis específicamente en el número de víctimas, es imposible olvidar las 1,836 víctimas del Huracán Katrina en el año 2005, el cual siguió una trayectoria muy similar a la del Huracán Ike.

Debido a la falta de antecedentes históricos en los noticiarios televisivos, con relación a desastres, me pregunto ¿cuántos años pasarán para que se enlacen las causalidades históricas con los sucesos actuales y se construya una visión de conjunto o proceso? Sólo así aprenderemos de las experiencias en labores de prevención, contextualizaremos las vulnerabilidades, fortaleceremos las condiciones de resiliencia y posiblemente en los medios de comunicación se contarán las historias de reconstrucción social y económica, además de estrategias de adaptabilidad. Pero ¿Cuánto tiempo pasará para que los medios de comunicación informen historias y hagan más que vocear sucesos?

Urgencias:

raypadillalozoya@hotmail.com y rpadilla@ucol.mx

http://raypadillalozoya.diinoweb.com/blog/

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