Prensa, fenómenos naturales y desastres III

(Parte tres, última) Los estudios cualitativos de desastres son como la puerta hacia un amplio pasillo, en donde están colgadas imágenes infinitas con escenas de sucesos ocurridos en distintos contextos políticos, sociales, económicos y culturales. Cada caso es diferente, pero también puede tener similitudes en la vulnerabilidad, resiliencia, adaptabilidad, reconstrucción, etcétera, identificables a través de la antropología, sociología, historia y otras ciencias sociales.

La antropología estudia a los humanos en los distintos contextos sociales y culturales a los que pertenece. Busca respuestas en su pasado inmediato, pero sobre todo los visualiza, escucha, huele, siente, describe, reflexiona y proyecta interpretaciones para entender sus acciones y actitudes culturales. Algunas metodologías propias de la antropología, como la entrevista de profundidad, etnografía e historia de vida, permiten conocer las respuestas a múltiples preguntas de investigación. Imaginando un poco, las entrevistas de profundidad aportarían testimonios escritos y/o audiovisuales de los sobrevivientes de un desastre y hasta identificaríamos elementos de su capacidad de resiliencia.

Por su parte, la etnografía nos ayudaría a identificar los rituales populares asociados a los fenómenos naturales o a los desastres ocurridos en una localidad, porque la descripción etnográfica nos relataría cómo están evidenciados los efectos desastrosos en los espacios urbanos o rurales, cómo son manifestados públicamente por las personas y cuáles se han convertido en factores propios de la adaptabilidad. En cambio, con la historia de vida fluye la información respecto a cómo reconstruyó alguien su hogar, estilo de vida económico y emocional después de un desastre.

La sociología identifica la estructura social de una comunidad, pero sobre todo las organizaciones institucionales e incluso las no gubernamentales que establecen reglas de funcionamiento de una sociedad en un tiempo, situación y espacio específicos. A través de investigaciones sociológicas en casos de amenazas, riesgos y desastres, identificamos cómo reaccionan y/o responden nuestras autoridades, de forma individual o colectiva, ante la emergencia, para mitigar los distintos efectos y resarcir gradualmente los servicios públicos.

A través de la sociología se hacen evidentes los efectos políticos, económicos y sociales, que ocasionan las decisiones decretadas por las autoridades cuando ocurre un desastre. Por ejemplo, las inconformidades y demandas que originan manifestaciones públicas en rechazo a disposiciones oficiales, respecto al suministro de víveres, terrenos, créditos, asistencia médica, e inclusive expresiones religiosas.

Y cuando el suceso que nos interesa, aparentemente se ha desvanecido en el pasado, acudimos a la musa Clío para que nos oriente en la construcción de una interpretación argumentada, comparada y sustentada con fuentes históricas, mismas que no siempre son documentos empolvados y almacenados en los archivos. Existen algunas fuentes de información que nos guían a la memoria histórica asociada a los desastres, pero por senderos menos tradicionales, aunque para identificarlas debemos caminar con los sentidos muy alertas y con el optimismo aunado a la perseverancia. Por ejemplo las audiograbaciones familiares, fotografías particulares, objetos rescatados, videos en Internet, recortes de periódico, corridos, poemas, periódicos murales, exposiciones fotográficas, monumentos, conmemoraciones, celebraciones religiosas, concursos de narrativa, nombres de calles, vestigios en espacios públicos, cartas familiares, capítulos de libro, ponencias, libros, audiovisuales (videos documentales), medallas al mérito civil, entre otras, las cuales expondré en septiembre en el XV Congreso Internacional de Historia Oral, (http://148.202.18.157/IOHA/Dictaminacion.aspx) como vehículos de la memoria asociada a los desastres.

El estudio de los desastres es más complejo de lo que he intentado exponer en este breve artículo. Es muy amplio cuando se realiza con base en metodologías cualitativas y es holístico cuando es interdisciplinario, es decir, cuando para entender un caso, se hace uso de las ciencias exactas y también de las ciencias sociales. Hacia este vínculo entre las ciencias avanzan los estudios de los riesgos, amenazas y desastres. Lo ideal sería empezar a abrir las puertas y las ventanas, para que nos entre la luz cuanto antes.

La base de datos del proyecto “Prensa y procesos de desastre en el estado de Colima en el siglo XX” nos facilitará fuentes hemerográficas e información inmediata de los sucesos ocurridos durante un importante período histórico de Colima, pero nos costará más trabajo sumar esfuerzos académicos y establecer criterios, para conocer de forma individual y en su conjunto, los procesos de desastre.

 

Urgencias:

raypadillalozoya@hotmail.com y rpadilla@ucol.mx

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