Colecciono gráficas de desastres

Publicado: 16 diciembre, 2010 en Uncategorized

De la colección de Ismael Aguayo Figueroa

Muchas personas coleccionan cosas por placer o manía. Otras coleccionan por status y poder económico. Yo colecciono gráficas de desastres por un interés científico relacionado con la historia y la antropología. Cualquier foto de un desastre ocurrido en los estados de Colima, Jalisco y Michoacán es importante para la base de datos que inicié hace cinco años. No importa la fecha, encuadre, color, estado de conservación de la gráfica o el tipo de desastre. Lo importante es la evidencia gráfica registrada en cada imagen.

Una base de datos de imágenes de desastres también es un corpus de información con el cual se pueden desarrollar diversos temas. Por ejemplo los daños en la flora y fauna vulnerables ante ciertos fenómenos naturales; materiales tradicionales y actuales utilizados en construcciones colapsadas, cuarteadas, inundadas, arrastradas, destruidas; localizar espacios seguros e inseguros; acciones y actores en situaciones de emergencia y respuesta, etcétera. Todo con fines académicos y de investigación.

Cada imagen de la base de datos ilustra un suceso en alguna de las cronologías de desastres y fenómenos naturales ocurridos en Colima, Jalisco o en Michoacán. Con las tres cronologías cualquier investigador puede comparar impactos de un mismo fenómeno, pero con una perspectiva regional. Y enfocarse en aspectos evidentes o en los que forman parte de la gráfica.

En su mayoría colecciono fotografías, pinturas, caricaturas o cartones publicados en prensa escrita, planos, mapas y grabados. Y principalmente las fuentes de estas gráficas son la prensa escrita, revistas, libros de historia o especializados, archivos municipales y estatales. Son pocas las veces en que he tenido la suerte de encontrar alguna persona que desee compartir y contribuir con la ciencia. Siempre otorgo el crédito correspondiente al propietario de las gráficas y nunca me quedo con sus imágenes originales o negativos, porque siempre saco una copia con mi cámara digital en un proceso que toma un par de segundos. Jamás pago o vendo a un particular la copia de una gráfica porque el uso de la imagen será con fines de investigación y sin afán de lucro. Suelo pagar a los archivos la reproducción de fotografías, porque de esos recursos fiscalizados sobreviven algunos archivos y hemerotecas.

Las gráficas fortalecen hipótesis o aportan evidencia del desastre. Por ejemplo cuando investigué el desastre detonado por el huracán del 27 de octubre de 1959, conté con el valioso apoyo del periodista e historiador Ismael Aguayo Figueroa, quien generosamente me permitió copiar su colección de 36 fotografías de Minatitlán y otros lugares dañados. Cada imagen aportó evidencia a las hipótesis que tenía con respecto al flujo de escombros que arrasó con las casas en el pueblo de Minatitlán. Y confieso que sin esa evidencia fotográfica, me hubiera creído de lo que algunos entrevistados me contaron: “el deslave fue porque se desgajaron al frente los cerros Juanillos y el Peón”. Sin embargo dos fotografías resguardadas por Ismael Aguayo Figueroa aclararon dudas. Identifiqué en ellas que el flujo de escombros siguió una trayectoria por entre los cerros mencionados y luego se abrió como un abanico de piedras, árboles y lodo, que destruyó las casas asentadas en su camino.

Evidentemente toda gráfica requiere una descripción. En casos de desastres no aplica la frase que sentencia que “una fotografía dice más que mil palabras”; por varias razones, una de ellas es que la gráfica solamente capta un instante, escena, o fragmento de la realidad. La fotografía es tan sólo una pequeña porción del proceso del desastre, en el que están vinculadas también acciones y reacciones, emociones y decisiones, historias y razones, factores físicos y socioculturales, etcétera. Pero estas gráficas contienen otros valores ligados al pasado y la historia, como elementos para el fortalecimiento de la memoria histórica asociada a un desastre. O evidencia de un suceso que a criterio del fotógrafo o el artista gráfico es digno de registro y debe pasar a la inmortalidad por su trascendencia histórica, reflejo de lo cotidiano y advertencia para el futuro.

Agradeceré a quienes me guíen con personas que resguarden gráficas de desastres para solicitarles su contribución con la memoria gráfica recopilada en una base de datos. Para contactarme pongo a su disposición mis cuentas de correo electrónico y el teléfono de la Facultad de Letras y Comunicación: (312) 3161085, donde puede dejar sus datos y yo lo contactaré.

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos.

Urgencias: raypadillalozoya@hotmail.com y raypadillalozoya@gmail.com

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